Modelo R
Preparados. Responder. Remita. Volver a visitar.
El Modelo R es un protocolo de prevención de la violencia para escuelas de educación primaria y secundaria que utiliza equipos de respuesta a crisis (equipos). Con este modelo, las escuelas se preparan creando un equipo y estableciendo protocolos, responden a los alumnos en crisis, derivan a los alumnos a servicios de apoyo y recursos, y realizan un seguimiento continuo de esos estudiante. El modelo R se desarrolló originalmente como un protocolo para las fuerzas del orden y, desde entonces, se ha adaptado a un modelo de intervención en crisis y prevención de la violencia en las escuelas (Peterson, Densley y Erickson, 2019).
Una crisis es un periodo de tiempo en el que las circunstancias actuales de una persona superan su capacidad para afrontarlas. Una persona en crisis es como un globo a punto de estallar. Necesita compasión, apoyo y recursos para dejar salir el aire del globo. Si no se aborda, la crisis puede agravarse y el globo puede estallar, provocando daños o violencia hacia uno mismo o hacia los demás. Una crisis se comunica con un cambio notable en el comportamiento de la línea de base o "normal". Esto será diferente para cada estudiantes. Los miembros de la comunidad escolar (maestros, administradores, entrenadores, tutores, conductores de autobús, etc.) ven a sus estudiantes todos los días. Están en primera línea observando los comportamientos de los estudiantes a lo largo del tiempo y están bien situados para notar cualquier cambio notable que pueda indicar que alguien está en crisis.
En el Modelo R, el primer objetivo es desescalar y salvaguardar a un estudiantes en crisis y, a continuación, crear un Plan Individualizado de Apoyo (IPS) para ponerlo en contacto con los recursos y servicios que necesita. En este modelo, se evitan las medidas punitivas que puedan contribuir a la crisis o agravarla, como la exclusión escolar o los cargos penales, a menos que sean absolutamente necesarias.
El objetivo del equipo es prevenir la violencia hacia uno mismo y/o hacia los demás y promover el bienestar y la seguridad de los estudiantes. Se basa en trabajos anteriores sobre la evaluación de la amenaza conductual (el proceso de evaluar si alguien puede cometer actos de violencia selectiva) y en las nuevas investigaciones de The Violence Project sobre las causas y correlaciones de los tiroteos escolares. Este protocolo ofrece una nueva forma de concebir la evaluación de la amenaza conductual. A veces, un comportamiento preocupante no es intrínsecamente amenazador. Basándonos en lo que sabemos sobre la violencia escolar, es fundamental investigar cualquier signo de crisis, no sólo las amenazas de violencia.